Oda a la cuchara – Guia Repsol

Si Mafalda –el famoso personaje del humorista gráfico argentino, Quino– hubiese vivido un invierno español, quién sabe si lo hubiese soportado (no por el frío, sino por la gran cantidad de sopas que se consume en esa época del año). Y es que a la pequeña niña, no había nada que le desagradara más que este plato, al que constantemente llamaba “una porquería”.

Pero lo cierto es que la gastronomía española posee un amplio y completo recetario de suculentos platos que no se come con tenedor y cuchillo, sino con cuchara.

La cuchara saca un 10 en invierno

Sopas, cremas, guisos o estofados son los grandes aliados para combatir los días más fríos del invierno. Para entrar en calor no hay nada mejor que un reconfortante plato de cuchara.

La sopa es la reina del invierno; elaborada a partir de productos naturales como verduras, pescados y carnes, tiene muchas propiedades nutritivas, por lo que se hace imprescindible en los meses más fríos. Las cremas (como la de puerros, calabaza, calabacín, de champiñones) son otra alternativa deliciosa y muy saludable, y junto con los guisos (callos, calderetas, patatas con carne o costillas, lentejas, estofados de carne, guisos de pescado) son los platos que definen a la España invernal.

¡A comer cocido!

Sopa

El cocido es uno de los platos consentidos. De hecho, la mayoría de las regiones lo tiene, aunque reciba diferentes nombres y cambien algunos ingredientes en función cada zona. El punto en común es la cocción de verduras con carnes y legumbres.

El cocido madrileño, por ejemplo, lleva garbanzos, carnes de ternera, pollo y cerdo, embutidos (morcilla y chorizo), huesos de cerdo para sazonarlo y verduras (especialmente patata y zanahorias). Para comerlo, se sirve primero una sopa de fideos, después los garbanzos acompañados por patata, zanahoria y repollo y, finalmente, las carnes.

En Madrid existen magníficos restaurantes cuya especialidad es el cocido, como: Casa Carola, La Bola, Don Cocido, Casa Jacinto y L´Hardy siendo este último el más conocido ya que nadie de la capital deja de ir a tomar su plato estrella. Desde los primeros años del siglo XIX se ofrecía en el restaurante La Bola un cocido madrileño en puchero de barro individual cocinado al carbón. Hoy por hoy, 200 años después, aún mantiene su especialidad.

En Casa Jacinto predominan los guisos y un cocido completo los sábados (el resto de la carta también está compuesto por platos tradicionales). Don Cocido es un clásico de la cocina castellana dentro del barrio de Salamanca; todos los días tiene en su carta un magnífico cocido a la antigua usanza. Casa Carola, uno de los más recientes, abrió sus puertas en 1998 y desde entonces ofrece cocido tradicional en tres vuelcos.

Pero el madrileño no es el único cocido popular en nuestro país. También son famosos el cocido maragato (de León) y el montañés (de Cantabria).

Un cocido al revés

Entrepiedras

Si por algo llama la atención el cocido maragato es por servirse al revés: primero las carnes, luego las verduras y finalmente la sopa. La explicación es sencilla, pues en su origen era una comida de trabajadores del campo y como no se llevaban platos comenzaban a comer las carnes y verduras para acabar bebiendo el caldo –de otra manera sería complicado y, además, se secarían las carnes.

La provincia de León elabora el cocido maragato con garbanzos, carnes, pollo, lacón, embutidos como chorizo, pata y oreja de cerdo y huesos de jamón. El cocido maragato del veterano restaurante La Peseta, de Astorga, es uno de los más aplaudidos por los comensales. Muy próximo se encuentra Cuca la Vaina, un coqueto hotel en cuyo restaurante el cocido maragato es su plato estrella. Entrepiedras se ubica en una vieja casona de piedra del siglo XVII y su magnífico cocido maragato deja muy buen sabor de boca y su relación calidad-precio es estupenda.

Cantabria goza de una gran variedad de platos de la que destaca en primer lugar, el cocido montañés (hecho con alubias, berza y cerdo) y el cocido lebaniego (con garbanzos, repollo y carne). Los restaurantes más recomendables para probar cualquiera de sus especialidades son Arredondo  que, según los expertos, prepara el mejor cocido montañés; El Molino  en Puente de Arce, donde podrá conocerse la gastronomía montañesa; y el Mesón del Oso, para probar la cocina lebaniega.

Con cautela, para que no se rompan

Legumbres

La fabada asturiana se prepara con mucho amor y dedicación. Las alubias van acompañadas por embutidos como chorizo, tocino, jamón y morcilla. Debe cocerse, muy despacio, en una cacerola por espacio de 3 horas; y hay que tener cuidado de no subir el calor para que no se rompan las alubias. Se dice que los mejores restaurantes para comer fabada en Asturias son Casa  Gerardo y La Máquina. En ambos locales puede disfrutar de una fabada asturiana y un arroz con leche, para el postre. En La Máquina sirven, por un lado, los judiones y por otro el compango –carne, chorizo, morcilla y tocino. Por su parte, Casa Gerardo (3 Soles de la Guía Repsol) nació en 1882 y aún conserva su espíritu: ofrecer gastronomía tradicional y de calidad.

No hay que dejar de nombrar las maravillosas fabadas asturianas que se ofrecen en Madrid. El Grupo La  Máquina (1 Sol de la Guía Repsol) y El Oso (2 Soles de la Guía Repsol) son dos restaurantes que logran acercar el paraíso natural de Asturias a quienes están en la capital de España.

También con alubias o garbanzos se prepara el potaje gallego, pero va acompañado de verduras, además de costillas, grelos, lacón, chorizo, patatas, tocino y hueso de jamón. Este plato es muy típico en todo el país durante la Semana Santa, pero deben retirarse las carnes por la Vigilia. En cuanto a restaurantes gallegos donde disfrutarlo destaca Dos Reis, en pleno corazón de Santiago de Compostela, cuya tradición y saber hacer le ha hecho merecedor de 1 Sol Repsol.

Tan popular como el cocido o la fabada, es la escudella catalana, uno de los platos más antiguos y deseados del invierno. Se prepara con carne de ternera, pollo y gallina, oreja y morro de cerdo, tocino, huesos de rodilla, espinazo y jamón, así como butifarras blanca y negra, garbanzos, col, patata, puerro, zanahoria y nabo. En Barcelona, Senyor Parellada lleva tres décadas haciendo gala de la auténtica comida catalana. La familia Parellada es veterana en el negocio de la restauración en Cataluña, y el actual Senyor Parellada es descendiente directo de la Fonda Europa de Granollers, fundada en 1771.

 

Fuente: Guia Repsol

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